1. Es importante que los jóvenes cuenten con un Estado de la cuestión personal e intransferible

• Es recomendable estimular dinámicas de autoconocimiento intelectual (tipo de personalidad, inclinaciones vocacionales, temas de interés) entre infantes y jóvenes.

• Los test de perfilado profesional son guías no concluyentes, y lo que es más importante, si la persona no puede acceder a la universidad se desperdicia su talento, relegando las inclinaciones vocacionales a lo «que pueda encontrar». Con el rigor autodidacta, estés matriculado o no en una carrera, podrás organizar un sistema de estudio. 

• En la medida que los jóvenes comiencen a buscar respuestas a cuestiones personales e intransferibles, aumentan las posibilidades de elegir profesiones que satisfagan su curiosidad innata, y por tanto, los problemas de la falta de motivación serán siempre pasajeros. Cuando haces lo que te gusta, no trabajas, disfrutas.

2. ¿Cómo comenzar?

• Test Myers-Briggs. Sirve para conocer el tipo de personalidad, para que los jóvenes conozcan sus propios límites y las áreas de estudio que le resultan más naturales, ahorrándole así la molestia de exponerse a entornos desgastantes.

• Pensar tres temas de investigación o áreas de estudio, mientras más específicas, mejor.

• Elegir tres lecturas y tres películas (ficción o documentales) por cada temas de interés.

• Durante la lectura y el visionado de las películas, anotar las referencias llamativas.

• Ese listado de referencias será la base del estado de la cuestión personal e intransferible, su brújula profesional.

• Leer/visionar el estado de la cuestión. Tomar nota de las referencias que atraigan su curiosidad. Esta es la palabra clave aquí: la curiosidad es el motor del rigor autodidacta.

• Repetir el proceso con nuevos temas de interés que vayan surgiendo, siempre dejándose llevar por la intuición y la curiosidad, aquí radicará el éxito.

 

3. Si la curiosidad es el motor del rigor autodidacta, el estado de la cuestión es una brújula profesional.

• Entender las profesiones como áreas de interés vocacional o áreas de estudio, en las que la persona interesada se sumerge en búsqueda de respuestas/inquietudes personales. 

• Encontrar la vocación, o ser consciente de ella, a través de un estado de la cuestión personal e intransferible, les hará sentir que las lecturas y películas están hechas a su medida, es decir, sentirán que dan respuesta a cuestiones/inquietudes personales, lo que servirá a su vez de motivación para continuar el proceso indefinidamente.

• Entender las profesiones como rutas para transitar a lo largo de la vida, no son «carreras» con destino final, de ser algún tipo de competencia vienen siendo ultra maratones con etapas. Si se estudia para aprender, el desarrollo personal y profesional no tendrá límites, ¿por qué habríamos de imponerlos nosotros? Los que han convertido la educación en negocio saben esto a la perfección. Claro, esto no aplica para la gente que estudia para obtener un título profesional, esa gente vivirá feliz en su puesto de oficina hasta pensionarse.

 

4. La lectura como alimento mental y terapia contra la ansiedad

• Lean con voracidad, que los libros no indigestan. 

• Leer te permiten viajar, sin necesidad de pasaporte o billetes aéreos.

• Si se leyera con la misma constancia con que se bebe alcohol, se ingiere azúcar, o se consumen contenido de redes sociales, conversaciones muy distintas sostendríamos, sobre todo, con nosotros mismos.

• Si nos obsesionáramos por obtener respuestas y salir de la ignorancia como nos obsesionamos con la acumulación de capitales, muy distinto sería el tono de la convivencia ciudadana.

• Si procurásemos satisfacer nuestras curiosidades innatas a través del estudio de esas inquietudes, dejaríamos de suponer que «creer es saber». Entonces sí nuestras naciones darían pasos agigantados hacía el desarrollo.

• Alimenta el cerebro apropiadamente. La maquinaria cerebral necesita mucho más que dogmas inyectados en la infancia, productos audiovisuales empaquetados, y redes sociales. Potencia el cerebro buscando respuestas, investigando a fondo temas de interés. 

• No esperes a ver el túnel de luz en tu lecho de muerte para darte cuenta que desperdiciaste la vida frente a una pantalla. Anda a la librería más cercana, comienza a crear tu estado de la cuestión personal e intransferible.