El niño y su padre están en la playa. El padre deja a su hijo esperándolo en la orilla un momento, mientras él se lanza de cabeza bajo una ola. Un tronco lo golpea en la cabeza cuando está sumergido.
El niño llora porque siente miedo a los extraños y no sabe qué hacer. Llaman al último número marcado desde el celular del ahogado.
― Señorita, ¿conoce el propietario de este celular?
― Sí, desde hace poco, ¿por qué?
― Un tronco lo mató en Puerto Colombia. Y su hijo estaba con él en la playa. ¿Qué hacemos?
― Yo lo conocí hace unas noches, en realidad no sabría qué hacer. Vivo en Juan de Acosta. Llame a los otros números recién marcados.
― Gracias, ¿desea hablar con el niño?
― Él no me conoce, pero dígale que esté tranquilo, que su mamá llegará pronto y lo cuidará.
A la sombra, luego de unos rones con hielo y limón, entre cabeceos, el padre sueña una tragedia. Esa visión, la conciencia de esa posibilidad, le restó algunos días de vida. El niño corre por la orilla cubierto de protector solar. Su mente fluctúa entre el sueño y la realidad. El padre saluda con la mano a su hijo y el niño corre a sus brazos.
Cuando se van, el padre le dice al hijo que no habrá más playa por un tiempo. Como si las visiones pudieran evitarse. Su plan de playa padre-hijo requiere la compañía de otra persona, en caso de emergencias.
Tuve un sueño horrible, dice, se lo cuenta y sentencia:
― Tenle miedo a la fuerza de la naturaleza, hijo. Aproxímate con sigilo.
― ¿Qué es sigilo?
― Sigiloso es el león que se acerca a su presa por la espalda como un gatito silencioso. Desconfía de los que sonríen de todo y teme cuando te metas de cabeza al agua (el niño se asusta, luego sonríe).
La escoria de Colombia desemboca en estas playas. El río arrastra pedazos de basura a través de todo el país, llegan a las playas de Puerto Colombia con el tamaño de gotas sólidas, roídas por la fricción.
Los humanos van a la playa van a exponer sus verdades. Los gordos sin remedio muestran las consecuencias de sus voraces descuidos, los pálidos y huesudos las secuelas de saltarse las comidas.
Entre lo superfluo del proceder humano se revelan las opciones del futuro:
La mar está agitada, sucia y viene la época de huracanes en el Caribe.