El COVID-19 induce a la ceguera, en sentido figurado. Los vecinos y conciudadanos suponen que las cifras de contagio se han disparado porque hay contacto entre amigos y familiares, pero basta asomarse a la calle para ver que la ciudad está desierta, con excepción de los vendedores ambulantes que dan vueltas por los barrios (sin que la cuarentena, el pico y cédula, o el distanciamiento social haya afectado sus rutinas habituales).


“Pobre gente” es la expresión habitual cuando se menciona el tema. ¿Pobres? Pobres los millones de colombianos que no pueden salir a trabajar por permanecer en una cuarentena que se alargará cada vez más a medida que aumenten las cifras de contagiados. Llamar “pobres” a unos irresponsables que transportan un virus letal es un acto de complicidad. No se debe justificar ese comportamiento.
En una cuarentena no hay pobres inocentes, o se asumen con disciplina las medidas de aislamiento o se es vector de contagio. Se está arriesgando la vida de miles de personas. Esa actitud maternalista parece una manifestación de la ceguera selectiva tan habitual en Colombia. Ven a medias, o lo que es más exacto, se hacen de la vista gorda. No ven lo que no quieren. El problema en este caso, a diferencia de cuando se hacen de la vista gorda frente a la realidad política del país, es que al asumir ese comportamiento cómplice, indiferente frente aun virus letal que se transmite entre humanos, con facilidad podríamos llegar a la aniquilación de buena parte de la población del país. Miren lo que está ocurriendo al otro lado de la frontera, en Ecuador, donde la informalidad, la falta de estrictas medidas de control, ha desencadenado en un número elevado de muertos, ni que decir de los infectados.


Si la cuarentena se impuso porque todos somos potenciales vectores de contagio, ¿por qué se justifica que vendedores ambulantes circulen sin control de la autoridades? ¿Cuántos deben infectarse y morir para ponerle freno al asunto?
En una sociedad acostumbrado a ir al médico solo cuando se está muriendo, ¿cuántos colombianos estarán ocultando los síntomas del COVID-19, para poder seguir vendiendo frutas y verduras, único sustento de sus familias?